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  • Foto del escritor: Carolina Lancilla
    Carolina Lancilla
  • 12 may 2024
  • 1 min de lectura

Los días lluviosos son días de poetas.

Los poetas tienen sus días, como las brujas.



Brujos y poetas se parecen. Comparten calderos con conjuros de palabras para cocinar pociones mágicas.

La poción del poeta cuece miedos y esperanzas, dolores y euforia, asombro y tristeza en la levedad de la existencia.

Cuece poesía.

Como bálsamo de labios agrietados.

Como beso de zaguán.

Como pétalo de margarita...

 
 
 
  • Foto del escritor: Carolina Lancilla
    Carolina Lancilla
  • 9 may 2024
  • 1 min de lectura

Actualizado: 12 may 2024

¿Qué se piensa ante el vacío? ¿Qué se juega cuando se mezcla la discontinuidad de lo amorfo en luces y sombras, encandilando la retina que replica en la visión diurna lunas dispersas y modificadas en caleidoscopios acrónomos y tibios? 

Arcoíris deformes y mutilados en la suspensión etérea de las sensaciones que no pueden describirse.

Mientras tanto, el frío entumece los dedos, que se alargan como raíces al suelo que queremos habitar.

La naturaleza se impone.

Ni pintores ni poetas. Ni fotógrafos ni científicos.

Pretender imitarla es vanidad y omnipotencia. Hay una imposibilidad existencial. 

No hay nombre para el color de una puesta de sol, ni palabras que la describan.

 
 
 
  • Foto del escritor: Carolina Lancilla
    Carolina Lancilla
  • 8 may 2024
  • 1 min de lectura

Cada quien tiene su don. Un regalo que el Universo (o la suerte, o el azar) trae encarnado en una persona para que juegue la vida.

Y en esa huella cósmica de la trascendencia, la alquimia…



Recibí de regalo la sensibilidad ante la palabra, y la transmutación que produce cuando se pronuncia en historias y en melodías. El misterioso mecanismo por el que produce la emoción…

Así llegue a la Literatura, una dimensión que me hizo ser náufrago, tirana, refugiado, guerrera, artista, sierva, obrero, villana, princesa, heroína, antihéroe…Viajero.

Encontré una historia en cada objeto, en cada lugar, en cada desconocido, en cada libro, en cada tango.

Creo que los dones son para compartirlos, para inspirar, para construir.

Cada rincón de este no-lugar tiene la intención de ser un disparador para nuevas maneras de ver y sentir… para despertar la palabra dormida o un expresivo silencio.

Y en esa convicción se me impone ofrecer mi camino de vida. Porque, ¿para qué sirve tener lo que no se comparte? Si en definitiva, nuestra única intención es dejar huella compartiendo el camino.

Suelto lo que fui construyendo con el material precioso de la palabra y lo que fui interpretando cuando palabras de otros me emocionaron.

Muchos de estos trabajos están publicados en actas. Otros duermen en la custodia legal esperando una oportunidad. Pero entiendo que la oportunidad es esta, porque ¿para qué sirve un texto en un cajón?

Les pongo alas de ave migrante, confiando que van a saber llegar a destino…

 
 
 
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