Bitácora 17-05-24
- Carolina Lancilla
- 20 may 2024
- 1 min de lectura

La vulnerabilidad se juega a solas.
No implica fuerza, ni la palabra última.
No es grito ni lágrima.
Es el eco de voces que nos arropa el sueño, lo que llevamos abajo de la misma almohada donde pusimos los dientes de leche con esperanza.
Por eso tal vez nos vuelve pequeñitos.
Las almohadas son como cofres del tesoro.
Será por eso que los avaros, como los cobardes, no duermen nunca...





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