Bitácora 22-05-24
- Carolina Lancilla
- 23 may 2024
- 1 min de lectura
Aquello que se escribe nunca es el mejor escrito posible, como las mejores fotos son siempre las que no fueron.

La instantánea del momento rehúye al pulso, puja por inscribirse en telarañas, en una estela, en el pedregullo de una pendiente, como una luna redonda escribe un gato en un tejado con chimenea (y escribe también al lunático que la mira desde la ventana una noche helada).
Errantes como sombras huérfanas de cuerpo. Grafías guachas.





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