Bitácora 22-06-24
- Carolina Lancilla
- 22 jun 2024
- 1 min de lectura
Una ciudad con puerto es un cheque en blanco.
Desde ahí se parte al abismo de aguas cromáticamente frías.
Proa hacia la fe en las profundidades, corazones sin brújula con imbricadas ansias expectantes de aventura... o de esperanza...

Los sueños de los marinos deben ser estáticos ¿Cómo no fundirse en el horizonte parejo de las mareas donde sólo se advierte el final en un trazo de acuoso azul?
Los territorios oscuros de las noches sin luna albergan las bestias dormidas en el fondo de la memoria, donde sólo se navega si se está suspendido en el agua... o quizás también flotando en el aire...
Ondaje espumoso donde el viento deseoso de hogar desquita la condena de su pobre condición de pasante, las veces en caricias, las veces en violentas sacudidas surfeantes.
Y ese horizonte, suspensión del tiempo...
Salva vidas.
Promesa de lo incierto...





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