Bitácora 24.01.25
- Carolina Lancilla
- 24 ene 2025
- 1 min de lectura
No hay tres estados del agua. Hay cuatro.
Puede comprobarse tranquilamente con el dedo gordo del pie: es la nube que se traga el arroyito.
Y uno puede tocar el cielo, envolverse en la transparencia azulina del mediodía e incluso tomárselo. Tomar cielo...
A las manos ahuecadas en cuenco se les escapan los colores fríos, tragados por diminutos cardúmenes hormigueantes en el musgo correoso del pedrerío del lecho.
Ahí, velado por el paisaje inofensivo, en la alquimia del trance del propio reflejo áurico, la nubecordero, con el guiño de la siesta que transcurre y la revela, sumerge un lobezno errante agazapado en el caucetrampa...






Comentarios