- Carolina Lancilla
- 28 jun 2024
- 1 min de lectura
Actualizado: 11 jul 2024
El corazón es un músculo. Si trabaja mucho se ensancha, se potencia. Pero también se endurece.
Las penas son el anabólico perfecto para acelerar el proceso, pero a nadie le gusta tener un corazón entrenado.

Se puede esgrimir un cuerpo con curvas y hacer alarde de la tonicidad y la disciplina.
Sin embargo, es avergonzante hacer alarde de un corazón férreo por el ejercicio forzoso de su resistencia a las traiciones.
Con toda seguridad, si se pudiera volver a este mundo en un segundo tránsito, sería un deseo válido (sino el único) poder llevar y conservar durante todo el recorrido un corazón blando, fláccido, fofo, sin cicatrices.
ph:@fafa_._._



